¿Porqué Disfrutamos hoy del Tesoro Artístico Nacional en nuestro País? FINAL
En Figueras:
Hacia el final de la guerra, las obras se escondieron en parte en una mina de sal en Ampurdán y en parte en los castillos de Peralada y de Figueras. La situación era tan desesperada que José María Sert, partidario del gobierno nacional de Burgos, pensó que, se estuviera en el bando en el que se estuviere, había que salvar el contenido del Prado. Se puso en contacto con Avenol, y con representantes de museos de Francia y de Inglaterra para que se formara un comité internacional que protegiera las obras de la destrucción. El 7 de enero de 1939, ya estamos en el final de la guerra, la Academia de Bellas Artes de Francia solicitó la intervención del gobierno francés y de la Sociedad de las Naciones con ese fin. Tres días después, el Consejo de los Museos Nacionales de Francia y el de la Sociedad de Amigos del Louvre se unieron a ese pedido. Al día siguiente, se sumaron los museos holandeses, belgas, suizos e ingleses. El 16 de enero, se reunieron Avenol y los delegados franceses en la S. D. N. para hablar sobre la formación de un Comité Internacional que se ocuparía del traslado al extranjero del tesoro artístico español. Avenol se limitó a ofrecer el Palacio de las Naciones, sede de la S. D. N., como simple depósito para las obras. Al mismo tiempo, se hablaba de la posibilidad de llevar todo el cargamento a Ginebra con la excusa de una exposición que se haría en aquel Palacio. Por último, a finales de enero, quedó constituido el Comité Internacional para el Salvamento de los Tesoros de Arte Españoles, integrado por los comités de museos franceses, la National Gallery, la Tate Gallery, el Metropolitan Museum de Nueva York, los museos belgas, suizos y holandeses. El Comité, en realidad, no estaba integrado por ningún gobierno, salvo el español.
Última etapa del traslado por la península, el Comité Internacional para el Salvamento del Tesoro Artístico Español garantizó la conducción de las cajas hasta su depósito en el Palacio de la Sociedad de Naciones de Ginebra. Para que tal destino fuera posible, el ministro de Estado y el propio presidente tuvieron que apostarse en las carreteras de la diáspora con objeto de requisar los camiones, desalojándolos de armamento y demás vituallas, e incluso de heridos pues los franceses se habían comprometido a facilitar setenta y un camiones, pero no pudieron suministrarlos. A pesar de los continuos bombardeos, los camiones pudieron sortear todas las dificultades como en una película de Hollywood. Uno sólo fue alcanzado y los soldados que lo custodiaban debieron transportar las obras sobre sus hombros por la ruta hasta la frontera.
Una vez del otro lado, se cargó todo en un tren especial que llegó a Ginebra el 13 de febrero de 1939.
En Ginebra:
El tesoro artístico español salió de Perpignan. Nunca antes en la historia un patrimonio de tal valor y magnitud había sido transportado, mucho menos en tan adversas circunstancias. Las obras fueron llevadas a un museo del Cantón de Ginebra donde se resolvió que se haría la exposición en la que el Comité y la Sociedad no tuvieron nada que ver. Jamás hubo un reconocimiento oficial a Timoteo Pérez Rubio, que había organizado el éxodo con una eficacia admirable. La muestra de las obras maestras del Prado fue un éxito colosal. Fue tan masiva la afluencia de visitantes que acudió, que se consideró el evento como el hecho artístico más importante del siglo. Se recaudó una fortuna que alcanzaba para pagar largamente todos los gastos de organización y hubo un superávit cuantioso. El gobierno de Burgos se embolsó todo eso sin timidez. Sert, con la caballerosidad que le había valido el respeto hasta de sus enemigos, insistió ante Franco para que se le pagara al Comité Internacional todo lo que se le debía. Como Sert no se cansaba de insistir, le quitaron el cargo de agregado cultural del gobierno de Burgos en París y hasta se le retiró el pasaporte español.
El cierre de la exposición estaba previsto para el último día de agosto. Con las pinturas y los tapices todavía colgados, el 1° de septiembre, Hitler invadió Polonia y empezó la Segunda Guerra Mundial. Había que repatriar con toda urgencia las obras. El muralista catalán José María Sert logró que el ministro francés Monzie habilitase un tren especial para verificar el traslado a España. El trayecto durante la noche del 6 de septiembre se hizo sin luces para evitar el riesgo que por segunda vez podían correr las obras del Prado bajo la aviación. Tres días después, las 1.868 cajas españolas llegaron a Madrid sin más rasguño que una pequeña desgarradura en el cuadro de Goya “Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808″ tras un ataque de la artillería en Benicarló. Al regreso, los camiones con las obras desfilaron por la Gran Vía, en Madrid. Las obras rescatadas volvieron a descansar en el Prado como si nunca hubieran salido de allí, como si estuvieran destinadas a la eternidad. Esta historia prueba que también ellas son mortales.
A cuantos colaboraron en aquel empeño sólo les llegó un primer y tardío reconocimiento en 2003 con la colocación de una placa en su recuerdo en el Museo del Prado (desgraciadamente por más que he buscado, no he hallado ninguna fotografía de esa placa). Otro homenaje simbólico, todavía con más retardo, tuvo lugar, con la imposición de una serie de medallas por parte del presidente del Gobierno. Azaña antepuso la salvación del arte a la del régimen que presidía, pues el primero es irrepetible y el segundo no.
Hasta aqui, el final del “resumen” que mal que bien he intentado hacer ameno para tod@s, estoy segura de que se quedan bastantes cosas por el camino pero como siempre la historia no escrita no es más que historia y se pueden hallar varias vertientes….
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Merci bien, Maison bio, tu fais ta pub eh!!
Coucou Merci infiniment pour ce site tres interresant n’hésitez pas à voir notre site sur les maisons bio
Great to view you back again. And again having an interesting post.
muchas gracias Bra
saludos
Me gusta tu blog, ya lo recomende a 2 personas y me dijeron que estaba muy bien,…
ainsss Amie, no me extraña que hayas oído algo de esto, con tooooooooodo lo que lees!!! je je bisous
muy interesante este post amie
la de cosas que aprende una leyendo lo que pones.
Aunque tenía cierta idea de que cuando hubo la guerra española las obras de arte se las llevaron para salvaguardarlas…
enhorabuena por esta lección de historia
one kiss
wenas primo!! je je vaaaaaaleeee no te digo naaaa…… aun tengo que darte las gracias por acordarte
besotes
Hola prima, no me des la charla por pasar poquito por tu blog ya que entre el curro y salir con la moto no tengo tiempo de na, pero en cuando tengo un huequecito me meto a chafardear y a darete mis abrazos ya que a la familia tenemos que tenerla contenta.
Un besico
Buenas tardes Quimey, voy pa’llá
Sagitaire, merci à toi cher Ami, me hace muy feliz si te ha gustado
Bisous
Ana, es verdad, no viene en los libros, me ha resultado muy interesante esta búsqueda sinceramente ha sido laboriosa pero muy gratificamente sobre todo leyendo vuestros comentarios ya me siento más que pagada
gracias. besotes
Miriam, de eso poco he podido encontrar. Sí he leído por ahí (creo que en la Wikipedia, que un Ministro de entonces, a pesar de haber arriesgado incluso su vida, le dijo al Sr. Perez Rubio, que si algo le pasaba a las obras “se fuese buscando la forma de suicidarse…” en 1939, tuvo que exiliarse en Ginebra, pintando y haciendo una exposwición de sus cuadros para poder subsistir. En enero de 2010, el Ministerio de Cultura de España y el Museo del Prado tributaron un homenaje a varios museos extranjeros que apoyaron la protección de las obras artisticas españolas durante la guerra, donde hubo una representación de la familia de Perez Rubio.
Feliz finde a ti tambien, y gracias a ti, por leerme
besotes
Me he leído las dos partes seguidas.Gracias chère copine por tan interesantes psts.
Un gros bisou
Hola. Buenos días. Hoy leo el post con prisas pero luego vuelvo con detenimiento.
Tengo una invitación. Te espera en http://unanovelaesunintento.blogspot.com
Por favor, no faltes. Es para ti. Lo he pensado mucho, y me decidí rápidamente.
Es una sorpresa.
Gracias-.
¿Sabes si Timoteo Pérez Rubio también entró en el homenaje? Porque sería muy fuerte que el que lo organizó todo y además salvó las obras no le hicieran un mínimo reconocimiento
Muchas gracias por tus textos. La verdad es que se sabe muy poco de la historia española, y resulta mucho más interesante de lo que pueda parecer en un primer momento.
¡Feliz fin de semana!
Excelente post, hay cosas que no están en los libros y personas que merecen reconocimiento y van más allá de gobiernos y bandos, tienen visión y eso es lo que nos muestras de todos los que intervinieron en el salvamento del tesoro español. Más allá de ideologías.
Besos